Aquí las horas no pasan, el infinito es mas infinito que nunca y puedes contemplar la inmesidad del océano, volviéndote a sentir pequeño y vulnerable.
El océano es el lugar donde encuentro mis respuestas.
El va y ven del barquito, con el infinito del mar y el pulso de la pita, esperando algún manjar que subir a la cubierta, hacen mi paz en la tierra.
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